viernes, 5 de junio de 2015

"Le parecía a Dorian Gray que la verdadera naturaleza de los sentidos nunca había sido comprendida, y que si permanecían salvajes y en estado de animalidad era simplemente porque el mundo había tratado de someterlos por hambre o matarlos por el dolor, en vez de intentar hacer de ellos elementos de una nueva espiritualidad, cuya característica dominante fuera un instinto sutil de la belleza."

Aquí se plantea (Dorian plantea) una espiritualidad basada en la multiplicidad de apetitos sensuales. No en la disciplina (espiritual) ni en la religión sino en la mera sensualidad.

Pero cierto es que sensualidad y espiritualidad difieren en esencia, y son además antagónicas entre sí.

La espiritualidad: reflexiona, tiene actitud de prudencia, haceres éticos y pensamientos juiciosos.
La sensualidad: "disfruta", tiene actitud de goce, haceres sensoriales y pensamientos sensitivos.

Lo cierto es que la "Belleza" de la que habla aquí Dorian (sobre el final del párrafo) sí es un valor, pero uno atado a lo sensorial. Como decía Martín Fierro: "sepan que ningún vicio acaba donde comienza." (www.frasesdefierro.blogspot.com).

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